Carta de OTROVA GOMAS a una jueza
Sunday, September
13, 2015
Carta de OTROVA
GOMAS a una jueza
El abogado y
humorista venezolano Jaime Ballestas, ha publicado en su blog otrovagomas la
siguiente carta:
Carta a una jueza
![]() |
| Jaime Ballestas Otrova Gomas |
Sra. Juez.
No la conozco.
Como millones de venezolanos, en estos tiempos tristes de la patria vivo lejos
del centro de la tragedia. Solo fue ayer que me enteré de su nombre. En todos
los diarios y televisoras del planeta se le califica y se ve su cara. No hay un
lugar, en que tanto los gobiernos como los partidos de la oposición, los
fascistas o los izquierdistas, u organismo internacional humanitario y defensor
de la paz y del derecho, no la citen y condenen su sentencia. Tal vez nos
encontramos algún día en el pasado. No personalmente, porque demasiadas cosas
nos separan, pudo ser por algunas líneas de humor, de esas con el que yo antes
alegraba al mundo, y que si así fuera, quisiera saber cuáles para que no fueran
reeditadas nunca.
El motivo de esta
carta es la lástima que usted me inspira. Si muchos la odian, usted a mí solo
me infunde compasión. Su condición humana en este breve paso por el mundo da
dolor, y le escribo en una doble condición, como abogado y como venezolano. En
lo primero, no porque crea que usted perdió el tiempo en el pasó por una
escuela de derecho, sino porque no me explico cómo llegó a juez si no tiene la
menor idea de lo que es justicia.
Cuando lo hago
como venezolano, es porque al vivir afuera, aunque no sufro directamente de las
desgracias que padece el país, desde lejos mi corazón sigue clavado en lo más
profundo de su pueblo, de su territorio y de sus sueños, y desde allí también
sufro sus carencias, sus martirios, la destrucción de sus familia, la
inseguridad creciente y el robo de aquella descomunal riqueza.
No voy a
extenderme en calificarla. No me interesa. A los creadores de ficción no nos
asombra nada. Pero como abogado, que no sé por qué esperaba una sentencia
absolutoria, solo le hago unas preguntas para que usted se las conteste sola:
¿Cómo puede condenarse a alguien sin permitirle que presente pruebas? ¿Cómo es
posible violar de una manera tan descarada todas las reglas que rigen el
derecho? ¿No siente pena jurídica? ¿Hizo lo que hizo por ignorancia legal? ¿O
cumplía órdenes de un ser siniestro? ¿Firmó realmente la sentencia o esa firma
es la de un secretario al que avergonzada le pidió que se la hiciera? Respóndase.
Hágalo con franqueza ¿Lloró esa noche poseída por el remordimiento? ¿O disfrutó
cuando hasta aumentó la pena que pedía el Fiscal que acusaba al condenado?
Como venezolano
también me agobian las dudas por los martirios de su alma. Si tiene usted hijos
y familia ¿Cómo puede mirarles a los ojos sabiendo que les vendió el futuro? ¿No
se da cuenta del infierno que vive su país por culpa de esos dementes y
corruptos que parece que son sus héroes? ¿Qué domina hoy más en sus temores: el
miedo o la vergüenza? ¿Qué la impulsó a hacer algo tan indigno universalmente?
¿Fue la confusión por las locuras de este mundo o un amor secreto en los reinos
del infierno? ¿Cree usted que todo lo malo que hagamos luego se perdona? ¿Lo
cree? ¿Cuál es su relación con dios? ¿O es que es adoradora de ángeles
siniestros?
No quiero
apabullarla porque usted no está sola en la desgracia que presumo debe invadir
su espíritu, si es que lo posee; recuerde que hoy su sentenciado y sus hijos
seguirán con la vida truncada por su ensañamiento y la falta de justicia que
encierra el fallo, y un hombre murió enfrente de su tribunal aporreado por las
hordas rojas, uno más entre decenas que han sido asesinados y encarcelados por
el único delito de querer cambiar la desgracia que sufre profundamente
Venezuela. Pero debo decirle que le escribo porque le admiro esa capacidad tan
grande que posee para enfrentar el odio colectivo.
También me asombra su indiferencia al desprecio universal y
a la burla de todos los juristas. Me resisto a creer que no se le revuelva la
conciencia. Tal vez me equivoque y usted represente el nivel más alto de lo
degradante y de lo injusto, pero prefiero quedarme con la idea de que es
alguien que sufre inquietud por un error cometido o la turbación que causa la
ignorancia manifiesta. Le repito, lo
hago porque usted me da lástima. No creo que podrá disfrutar más en un buen
restaurante sin la aprensión de que un cocinero loco que la reconozca quiera
envenenarla, o pasearse por cualquier calle en el país o el extranjero sin
temor a una represalia o al ataque de un vengador desesperado. Me niego a
aceptar que pueda ser feliz viviendo rodeada de guardaespaldas, que aunque den
una aparente tranquilidad a los necios, ni son eternos y en realidad todos
sabemos que no sirven para nada.
Perdone que con
estas elucubraciones tontas me meta con su vida. No debí hacerlo. Esa es suya y
usted sabrá qué hacer con ella. Para no alargarla, la corto aquí, en estos
5.128 caracteres. Solo le ruego que se conteste. No lo deje para cuando sea muy
tarde. También le recomiendo que si es cristiana vaya a una iglesia y pida un
cura para ver si logra que la absuelvan. Quién sabe, ya la Iglesia es otra. Si
es atea, pídame una cita, que puedo ayudarla a enfrentar la nada y se orientar
suicidas, pero si es admiradora de esa banda que hoy gobierna a Venezuela,
disfrútelos ahora, porque es poco tiempo que les queda.
Otrova Gomas
Posted by cronicasdesdeWashington at 9:35 AM
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| Jueza Susana Barreiros en compañia de Diosdado Cabello Presidente de la Asamblea Nacional |


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