Aquellos $500 millones
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| Caso Swiss Leaks, Lista Falciani, Fondos de CVG depositados en Cuentas Cifradas de El Libano |
Con el caso SwissLeaks se remueven enigmas inconclusos sobre
depósitos de Venezuela en el exterior como el de los fondos de la CVG que
aparecieron en unas cuentas cifradas en el Líbano.
Por Joseph Poliszuk EL UNIVERSAL
domingo 22 de febrero de 2015 11:02 AM
Ahora que aparecieron cuentas del Gobierno nacional en la
banca Suiza, el diputado por el estado Bolívar, Andrés Velásquez, pregunta qué
pasó con los más de 500 millones de
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| CVG Guayana |
dólares que hace cinco años aparecieron en
el Líbano, a nombre de la Corporación Venezolana de Guayana.
"Hace rato que Venezuela tiene un desorden
administrativo en sus cuentas públicas", dice Velásquez desde la Comisión
de Contraloría de la Asamblea Nacional. "Son colocaciones que van y vienen
por los bancos del mundo para pagar no sabemos qué cosas".
Los llamados SwissLeaks develaron que el Gobierno guardaba
en Suiza más de 12.000 millones de dólares a nombre de dos instituciones del
Estado. En medio de una filtración masiva de datos, los venezolanos
descubrieron que el Banco del Tesoro era el cliente VIP de la rama que HSBC
estableció en Ginebra. Así lo reveló la lista Falciani que abrió un canal a la
institución financiera privada y la expuso a investigaciones en varios países.
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| Venezuela 3er Pais con Depositos Irregulares en Suiza |
No se trata, de cualquier modo, de la primera cuenta de la
que se tienen noticias por terceros: otra filtración, pero desde el estado
Bolívar, ya había advertido en 2010 que la CVG tenía una cuenta cifrada en
Beirut.
El Vicepresidente del Consejo de Ministros para
Planificación y Conocimiento, Rodolfo Marco Torres, respondió la semana pasada
que el Banco del Tesoro no solo tenía fondos en el HSBC, sino en más de 15
bancos internacionales. "Son cuentas totalmente transparentes, no son
cuentas ocultas", dijo en la edición del 12 de febrero del diario El
Mundo, tras el escándalo de los llamados SwissLeaks. Pero en esa onda,
Velásquez pide precisar las cuentas de Venezuela, y en especial, aquella que
apareció en la sucursal que el poderoso banco ruso, Gazprombank Invest, tiene
en Beirut.
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| Gazprombank Rusia |
"¿Dónde fueron a parar estos fondos?". La pregunta
también fue formulada ante la Fiscalía Superior del Estado Bolívar, a través de
un documento que formalizó el 29 de abril de 2010 el presidente del Sindicato
Único de Trabajadores Profesionales Universitarios de la Industria Venezolana
del Aluminio (Venalum), Manuel Díaz.
Con copia de los estados de cuenta, Díaz solicitó una
investigación que precisara el destino del dinero depositado al otro lado del
mundo. También las razones por las cuales esa cuenta estaba cifrada, lo que
quiere decir que en lugar de estar a nombre de la Corporación Venezolana de
Guayana, tenía un código reservado para quien la manejaba.
"Esta cuenta no tenía ningún control previo, firmaba el
ex ministro así como su asesor", agregó Díaz en la denuncia que formalizó
entonces contra el alcalde de Guatire, Rodolfo Sanz, quien en ese momento
acababa de ser removido como ministro de Industrias Básicas y Minería.
De Guayana pa' Beirut
Rodolfo Sanz, cuyo nombre acaba de entrar entre los
directivos del Partido Socialista Unido
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| Rodolfo Sanz |
de Venezuela, garantizó en 2010 la
transparencia de la cuenta del Líbano. Tras el escándalo respondió que Nelson
Merentes, como presidente del Banco Central de Venezuela y el resto del
directorio de la institución, autorizaron abrir la cuenta ante la oficina que
los rusos del Gazprombank tenían en el Medio Oriente.
"Fue la sucursal del Líbano porque así lo determinó
Gazprombank. Los intereses son más altos que en Moscú y nos dijeron que era más
ventajoso", afirmó el 6 de junio de 2010. "El problema no es dónde
está, sino la transparencia de las operaciones".
El funcionario afirmó que el primer mandatario nacional,
Hugo Chávez, nada tenía que ver en todo esto. "El responsable de esto soy
yo. El Presidente no puede estar pendiente del manejo que hace cada ministro en
una cuenta", dijo tras informar que allá a Beirut habían llegado los
primeros pagos de los llamados contratos a futuro, que firmó -en nombre de la
CVG- poco antes de entregar su gestión.
Las vacas flacas llegaron a las empresas básicas de Guayana
en esa época y para paliar la poca liquidez que comenzaban a sufrir a lo
interno las industrias básicas, Sanz resolvió afrontar la crisis firmando unos
contratos a futuro con trasnacionales como Glencore, Noble y Sumtex que a
cambio de dinero contante y sonante, se reservaban la producción de alumina y
aluminio de los cinco años siguientes.
Y ese dinero de Guayana fue depositado precisamente en
Beirut. "Esa cuenta la abrimos en octubre del año pasado (2009), cuando
realizamos las ventas de aluminio a futuro", dijo.
"El banco ruso, Gazprombank, fue uno de los
intermediarios porque el Gobierno tiene una alianza estratégica con Rusia y ese
banco", insistió Sanz. Eso dijo en junio de 2010, pero dos meses después
el dinero apareció en la cancha del entonces ministro de Economía y Finanzas,
Jorge Giordani.
Desviaron los fondos
Los recursos salieron de las cuentas del Ministerio de
Industrias Básicas y Minería a las de la cartera de Finanzas: uno de los
movimientos bancarios filtrados a la opinión pública indicó que más de 700
millones de dólares acumulados en la famosa cuenta del Líbano pasaron entre el
10 y 18 de marzo de 2010 a
otra cuenta del Fondo Nacional para el Desarrollo Nacional, Fonden.
Fue el presidente del Sindicato Único de Trabajadores
Profesionales Universitarios de la Industria Venezolana del Aluminio (Venalum),
Manuel Díaz, quien volvió a presentar los movimientos bancarios, esa vez para
mostrar a dónde llegó el dinero que debieron recibir las empresas básicas por
la producción de alúmina y aluminio que la Corporación Venezolana de Guayana se
comprometió a entregar a varias trasnacionales entre 2010 y 2015.
Desde el sindicato de Venalum preguntó cómo iban a producir
el aluminio que comprometieron a futuro, sin el adelanto que garantizaba
materia prima y repuestos para poner a funcionar las máquinas. "Es de hace
notar ciudadano Ministro que Guayana requiere con urgencia de esos recursos
para consolidar su desarrollo y aumentar su producción", escribió en una
carta que a finales de agosto de 2010 envió desde el estado Bolívar al despacho
de Giordani.
Díaz advirtió, en esa carta, que sin ese dinero no sería
posible cumplir con los contratos que el ex ministro de Industrias Básicas y
Minería, Rodolfo Sanz, había firmado a finales de 2010 con trasnacionales como
Glencore, Noble y otras que depositaron sus compromisos en la misma cuenta
bancaria del Líbano sobre la que se han tejido tantas leyendas.
"En pro del fortalecimiento de la región y aunado a la
consolidación del nuevo modelo productivo, solicitamos muy urgentemente (... )
sean asignados los recursos necesarios a las reductoras de aluminio, a los
fines de evitar su inminente paralización y cierre", escribió Díaz a
Giordani. No hubo respuestas sin embargo.
Ni Giordani ni ningún otro representante de su equipo
declaró públicamente por qué recibieron los fondos de las industrias básicas.
Entonces tampoco fue posible precisar una respuesta de José Khan, quien acababa
de recibir el Ministerio de Insdustrias Básicas y Minería. En ese y los demás
organismos involucrados apelaron entonces al bajo perfil.
Quien sí confirmó que el dinero no fue reinvertido en las
industrias básicas fue el empresario Roberto Wellisch, el representante de la
trasnacional Glencore en Venezuela. Frente a un auditorio de trabajadores que
pedían luces sobre los contratos a futuro que firmó con Sanz, admitió que el
dinero no fue destinado para lo acordado.
"Nosotros pagamos 312 millones de dólares entre
Venalum, Alcasa y Bauxilum", dijo el 17 de agosto de 2010 en una asamblea
realizada en el auditorio Orinoco de Puerto Ordaz. "¿Qué hizo la CVG con
ese dinero? Lamentablemente se que no llegó a la industria del aluminio;
sabemos que fue a distintos lugares, incluso a una generación de electricidad
de Sidor, y hasta allí llego".
Es un tema difícil, añadió Wellisch, un empresario a quien
no se le suele ver en público y sobre el que la prensa argentina y venezolana
lo han señalado de estar involucrado en denuncias como la de las llamadas
coimas o comisiones que acusó en 2010 el embajador de Buenos Aires en Caracas,
Eduardo Sadous.
Ese día, sin embargo, a Wellisch se le vio en una asamblea
de trabajadores y a contracorriente de las denuncias en su contra, agregó que
Glencore se había mantenido como socio de la CVG durante décadas y que
seguirían así aún con la crisis que comenzaba en las empresas básicas.
Fue entonces cuando el empresario de pelo blanco, lentes
grandes y acento sureño, reconoció que el dinero de los contratos a futuro no
llegaron a la CVG: en medio de preguntas, peticiones y reclamos con dirigentes
sindicales de las empresas básicas, Wellisch informó que "en los contratos
figura que el dinero tenía que estar destinado a cada una de las
empresas".
Pero no fue así. Al final, el dinero no llegó a las empresas
básicas y por eso el diputado por el estado Bolívar e integrante de la Comisión
de Contraloría de la Asamblea Nacional, Andrés Velásquez, ahora insiste en
preguntar por aquellos fondos de las industrias básicas depositados en la
filial libanesa del Gazprombank de Rusia.
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| SwissLeaks, Lista Falciani, Venezuela 3er Lugar |
"¿Por qué tenemos que enterarnos dónde están las cuentas
del erario por una filtración periodística?", preguntó Velásquez, desde la
Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional de Venezuela cundo se enteró
que dos cuentas guardadas en Suiza convertían al gobierno venezolano en el
cliente VIP de la filial suiza del banco HSBC. "El Gobierno puede colocar
en ese o en cualquier otro banco los recursos del Estado, pero también debe
explicar con detalle a qué responden esos recursos".
Aprovecha, de igual modo, para preguntar dónde están los 500
millones de dólares de las empresas básicas de Guayana. "Dijeron que esos
fondos habían sido depositados en la filial libanesa del Gazprombank de Rusia
pero luego desaparecieron", denunció. "El Gobierno nos tiene
acostumbrados a no informar y, entretanto, ahora resulta que aparecen dos
cuentas en un banco suizo".
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