Groenlandia, Canadá o el Canal de Panamá : ¿una apuesta de Trump para reformar el mapa?
Donald Trump dio este martes 7 de enero un parte de lo que se avecina con su regreso en cuanto a política exterior. El republicano retomó varias ideas que ya había manifestado: sugirió nuevamente que Canadá debería ser parte de Estados Unidos, no descartó el uso de la fuerza para tomar el control del Canal de Panamá o Groenlandia y dijo que el golfo de México debería llamarse "golfo de Estados Unidos".
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A menos de dos semanas de su regreso oficial a la Casa Blanca, el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, dio pasos en contra de la soberanía de varios territorios con sus proyectos de política exterior.
Este martes, 7 de enero, Trump aseguró en una rueda de prensa, en su residencia de Mar-a-Lago, en Florida, que si se elimina “esa línea trazada artificialmente y se analiza cómo se ve, también sería mucho mejor para la seguridad nacional”, cuando se le preguntó al republicano sobre su idea de que Canadá sea un estado más de Estados Unidos.
El magnate ha llamado en repetidas ocasiones a su vecino país norteamericano como el estado número 51 estadounidense y asegura estar preocupado por el déficit fiscal de Washington con Ottawa, al que falsamente califica de subsidio.
“No olvidemos que básicamente protegemos a Canadá. Pero este es el problema con Canadá. Tenemos tantos amigos allí, amo al pueblo canadiense. Son geniales, pero estamos gastando cientos de miles de millones al año para protegerlos. Estamos gastando cientos de miles de millones al año para cuidar de Canadá. Perdemos en déficit comercial", agregó hoy Trump.
Sobre esta importante relación comercial, el republicano ha amenazado con imponer aranceles del 25% a todos los productos canadienses si el Gobierno de ese país no detiene lo que él considera como flujo de migrantes y drogas hacia suelo estadounidense, a pesar de que mucha de la movilidad humana en esta parte del continente llega a suelo estadounidense desde México, al que Trump también ha amenazado con aranceles.
Aún no es claro sobre qué tan reales son estas intenciones del presidente electo, pero lo que sí es cierto es que sus palabras, como de costumbre, encienden las alarmas.
En respuesta, el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, quien acaba de renunciar al cargo aseguró:
“No existe la más mínima posibilidad de que Canadá se convierta en parte de Estados Unidos (...) Los trabajadores y las comunidades de ambos países se benefician de ser el mayor socio comercial y de seguridad del otro".
There isn’t a snowball’s chance in hell that Canada would become part of the United States.
— Justin Trudeau (@JustinTrudeau) January 7, 2025
Workers and communities in both our countries benefit from being each other’s biggest trading and security partner.
Como el caso canadiense, Trump ha amenazado a otros territorios con buscar hacerlos parte de Estados Unidos. Este mismo martes, el presidente electo se refirió a supuestos planes expansionistas en otras tres latitudes.
Groenlandia
Groenlandia es una isla de solo 57.000 habitantes, con grandes recursos minerales, cubierta en su mayoría y con una importancia estratégica para el Ejército estadounidense, que ha sido parte de Dinamarca por más de 600 años.
Hoy, Trump aseguró: “Necesitamos Groenlandia por motivos de seguridad nacional”.
Un deseo renovado en vísperas de su retorno al poder y que expresó por primera vez en 2019, cuando ofreció comprar la isla ártica y fue rechazado de inmediato. Volviendo un poco más hacia atrás en el tiempo, otro presidente de Estados Unidos también tuvo una idea similar.
Cuando Groenlandia todavía era una colonia, Washington, en cabeza del entonces presidente, Harry Truman, intentó comprar la isla como un activo estratégico durante la Guerra Fría por 100 millones de dólares en oro, una iniciativa que, como en 2019, Copenhague rechazó.
Este territorio danés es de importancia para el Ejército estadounidense y su sistema de alerta temprana de misiles balísticos también, debido a que la ruta más corta desde Europa a América del Norte pasa por la isla del Ártico.
De hecho, Washington mantiene de manera permanente presencia militar en la base aérea de Pituffik, al noreste de Groenlandia. Pero, ha manifestado su interés de reforzarla, incluyendo una coalición de radares para monitorear las aguas entre la isla, Islandia y Gran Bretaña, que son la puerta de entrada para buques de la marina rusa y submarinos nucleares.
Canal de Panamá
Al igual que con Groenlandia y Canadá, Trump amenazó este martes con retomar el control del Canal de Panamá por temores de la incidencia china en el vital cruce, algo que ya había planteado esta idea en el pasado.
Desde su residencia de Mar-a-Lago, el republicano aseguró que Beijing "básicamente está tomando el control” del canal e hizo énfasis en que la influencia de la potencia asiática crece cada vez más en el paso comercial.
A su vez, remarcó que “el Canal de Panamá es vital” para Estados Unidos, que “está siendo operado por China”, y que fue entregado “a Panamá, no a China”, y que han abusado de ese “regalo”, por lo que “nunca debió haberse tomado esa decisión”.
Trump reprochó, una vez más, la decisión del expresidente Jimmy Carter (1977-1981), recientemente fallecido, de transferir el control del canal a Panamá durante su Administración, calificando ese traspaso como un “gran error”.
A diferencia de sus declaraciones anteriores sobre este punto, hoy el presidente electo dejó abierta la posibilidad de usar el Ejército de Estados Unidos para tomar el control del canal, como también el de Groenlandia.
Cuando se le preguntó sobre si descartaría el uso de la fuerza, Trump dijo: “no voy a comprometerme con eso”. “Podría ser que tengamos que hacer algo”, agregó.
Estas palabras, a todas luces, encienden las alarmas de los territorios soberanos de los cuales el presidente electo planea tener el control, puesto que además de violar la soberanía y la autodeterminación de los Estados correspondientes en cada caso, desencadenaría un conflicto geopolítico y comercial a gran escala.
“Golfo de Estados Unidos”
Otro de los intentos de Trump para reformar el mapa es cambiar el nombre del Golfo de México a “Golfo de Estados Unidos” - traducido del inglés “Gulf of America”; algo que, según él, tiene un “hermoso sonido”, tal y como aseguró también este martes.
Usualmente, en el país de Donald Trump al Golfo de México se le denomina como la “Tercera Costa” de Estados Unidos, debido a su línea costera que se extiende a lo largo de cinco estados del sureste estadounidense. En contraste, los mexicanos, que poseen también una línea costera con el golfo, lo llaman “el golfo de México”, como es conocido tradicionalmente.
Por más de cuatro siglos este cuerpo de agua ha estado bajo el nombre con el que se le conoce hoy en día.
En 2012, un miembro de la Legislatura del estado estadounidense de Mississippi planteó una idea similar a la de Trump: presentó un proyecto de ley para cambiar el nombre de las partes del golfo que tocan las costas de ese estado a “Golfo de Estados Unidos”. La iniciativa, remitida a un comité, no fue aprobada.
Con EFE, Reuters y AP
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