Mis héroes cubanos

El Señor y la Virgen del Valle, en desagravio por las desventuras del exilio, me concedieron la gracia de la amistad de cubanos de solera y de compromiso con la libertad.
Voy a mencionar a algunos inolvidables que se nos fueron, Virgilio Beato, Pepito Sánchez Boudy, Enrique Ros, Lincoln Díaz Balart, Carlos Alberto Montaner y a otro muy querido que concretó la hazaña biológica de llegar a los 100 años de su edad provechosa.
Se trata de Diego Suárez, un empresario próspero, solidario con el prójimo, practicante de un capitalismo con responsabilidad social, con respeto y promoción de los trabajadores; y por añadidura, un ciudadano de perseverante lucha no sólo por el rescate de la Democracia en la Cuba humillada y arruinada por el comunismo, sino también en defensa de libertad del resto de las naciones del hemisferio.
Diego pertenece a la estirpe de los que no se cansan de buscar un escenario democrático para Cuba, su tenacidad en el esfuerzo cotidiano no se fatiga, a pesar de la longevidad y alevosía de la tiranía castrista.
Siempre le digo a mis compatriotas venezolanos propensos al cansancio y/o la depresión, que debemos seguir el ejemplo de los recios luchadores cubanos. Ellos se ayudan y se apoyan mutuamente y, no importa el tamaño de las dificultades y amenazas, siguen de pié hasta el día o la noche en que son llamados a rendir cuentas ante el verdadero «Señor de los Cielos».
Por eso me place proclamar que para mí ha sido un privilegio y un honor contar con innumerables amigas y amigos de la querida Cuba del padre Varela y el apóstol José Martí.
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